Parece que en estas elecciones el PSOE ya no está de moda: Lo que hoy mola es decir que lo han hecho fatal, que todos son la misma m#%$ y que por eso hay que castigarles en las urnas.
Te voy a confesar una cosa: No se que me entristece más, si la posibilidad de perder y observar los próximos cuatro años cómo se desmantela el estado del bienestar en alabanza de una supuesta austeridad mal entendida, o que realmente se pierda de esa manera, sin que nadie a quien le preguntes sepa darte un sólo motivo concreto por el que se va a votar alternativa.
Yo tengo decidido mi voto, y no atisbo intención de cambiarlo, así que quisiera resumirte los motivos por los que, a pesar de la que está cayendo, yo voy a votar al Partido Socialista.
1. Ante la crisis, se han dejado la piel en el intento ...
Si. De acuerdo. Negaron la crisis en una equivocada estrategia de cálculo de márketing electoral, pensando que cuando llegaran las elecciones esto sólo les habría rozado y se equivocaron en la previsión. No te lo voy a negar.
Pero ese no es motivo para castigarles, porque no han cesado un solo minuto en intentar reducir sus efectos desde incluso antes de que públicamente reconocieran su existencia.
A día de hoy, Italia, Irlanda, Grecia y Portugal han sido intervenidas, apercibidas, amonestadas y presionadas para que adopten las medidas necesarias que eviten su desplome. El Gobierno socialista ha hecho lo que tenía que hacer, y posiblemente sea la española sea siguiente economía en caer, pero que eso no te preocupe: Si Italia cae (que apunta maneras) poco importará, ya que no se salvarían ni Francia ni la austera y recia Alemania.
2. Porque se han preocupado de las personas en paro
¿O es que de verdad piensas que cualquier otro Gobierno en la misma situación hubiera evitado la sangría de parados? Quien te diga lo contrario te está mintiendo, por una sencilla razón: porque la construcción (y todos lo sabíamos) tenía que explotar en algún momento, y con ella lo que la rodeaba: 2.500.000 de personas entre empleos directos y efectos colaterales. Es un trago necesario, y eso no había quien lo esquivara.
Al Gobierno de Zapatero (si, voy a mencionar al inmencionable) le tocó lidiar con este toro, ¡y menos mal que fue así!. Y es que, aunque parezca una broma, ZP intentó amortiguar el efecto del desempleo con medidas de apoyo económico a las familias afectadas.
No se podía evitar esa pérdida de puestos de trabajo, da igual que negaras la crisis que no, porque debemos tener muy presente que Zapatero no destruyó los empleos que había, de la misma forma que quien venga tampoco los creará.
Así que, hasta que se vuelva a senda del crecimiento económico y se pueda volver a crear empleo (y créeme, va para largo), con una mano se deben estar promoviendo las condiciones para que eso suceda (y ten muy claro que con austeridad no se va a conseguir) y con la otra estar ayudando a la gente que está pasando por auténticos dramas familiares.
Sin más exigencias. Cobertura social pura y dura marca de la casa. Socialdemocracia en su máxima esencia: Ayuda al que lo necesita. ¿Insuficiente? ¡Claro que es insuficiente! ¿Que no hay mejor cobertura que un puesto de trabajo? Por supuesto, y en eso se están dejando la piel. Pero que nadie te engañe: No se crearán 3 millones de puestos de trabajo de la noche a la mañana, así que habrá que dejarse ayudar, y por desgracia la cobertura es la que es porque nuestras maltrechas arcas no dan para más. Y el resto es engañarte. Simple y llanamente.
A partir del 21-N, si no hay un gobierno con Rubalcaba a la cabeza, las personas que tengan la desgracia de pertenecer a la empresa más grande de este país mejor se van apretando el cinturón y limpiarse los oídos cuando escuchen que la culpa será suya porque no quieren trabajar. Eso es lo que les dirán, y con esa consigna se irá reduciendo la prestación cada mes, porque estos «vividores del erario público» no encuentran un trabajo in-decente y no se molestan en buscarlo. Desde aquí hago públicamente mi pronóstico de que las cosas serán así en este capítulo, si no peor.
3. Porque la sanidad y la educación son para todo el mundo, no para quien pueda pagárselo
Gozamos del mejor sistema de salud del mundo: Disponemos de los mejores servicios sanitarios, somos los líderes mundiales en transplantes por habitante y eso gastando menos que la media del resto de paises desarrollados.
¿Es posible hacerlo mejor y gastando menos? Por supuesto que sí.¿La sanidad es una partida presupuestaria elevada? Lo es, pero por el solo motivo de que nuestra esperanza de vida es de las más elevadas del mundo.
Lo que el Partido Socialista tiene muy claro es que su propuesta para reducir esa partida es la de racionalizar el gasto: Aprobar el uso de medicamentos genéricos, mejorar la atención primaria y especializada en las primeras etapas para responder a la gran mayoría de casos, promover medidas de prevención y atención temprana, educar a la gente para evitar el abuso de las urgencias, etc. Todo ello sin tocar dos pilares fundamentales: el carácter público de su gestión y sus niveles de calidad.
Lo mismo con la educación: Una persona sin recursos económicos puede entrar en la guardería y acabar obteniendo su doctorado a base de becas y ayudas al estudio. Amén que paga una mínima parte de lo que realmente cuesta la inversión en su educación. Todo ello a través de centros de enseñanza públicos de calidad. En todos los niveles, desde la enseñanza primaria hasta la Universidad.
Y sin intermediarios. Porque, respóndeme a esta pregunta: Si ya tienes una factura importante por cualquiera de estos conceptos, y además añades a esa factura el legítimo beneficio que un gestor privado querrá obtener, ¿donde está la supuesta mejora?
Es una mera cuestión matemática: Si te gastas 100 euros en sanidad o educación y el gestor privado obtiene (legítimamente) 20 euros de beneficio, para que la suma cuadre sólo hay dos alternativas: Que realmente te acabes gastando 80 euros en la población (en asistencia sanitaria o educación real), o que al final acabes pagando 120.
Y es que el tema de la privatización está basado en una hipótesis asumida como cierta, pero que nunca se ha llegado a demostrar empíricamente: «Se supone que la gestión privada es más eficaz que la pública».
Esto no sólo no es cierto, sino que además corre el riesgo de ser rotundamente falso. Y si no pregunta en Lehmann Brothers, paradigma del libre mercado; o en General Motors, Chrysler y Ford (sobre todo lo del avión privado); o más en clave española, a nuestro superempresario cañí don José María Ruíz-Mateos.
Ninguno de ellos es ejemplo de pequeña empresa en manos de ineptos, precisamente, así que quédate con la idea de que resulta indiferente que se trate de organizaciones públicas o privadas, 2+2 siempre suman 4 y la única propuesta para que con los bienes públicos la suma cuadre es con el PSOE.
Si alguien te ofrece poner un recurso de todos en manos de otros a quienes tú no has elegido, desconfía. No porque sea una propuesta perversa, sino porque la aritmética del dinero es más sencilla de lo que parece, y al final las cuentas tienen que cuadrar, y no creo que sea bueno que el beneficio de la sociedad vaya a parar a alguien distinto de esa misma sociedad.
Además de eso, en el momento en que hablemos de dos velocidades en sanidad o enseñanza, la pública y la privada, estaremos también promoviendo una sociedad de dos velocidades: la de quien puede pagarla y la de quien no.
No importarán los estrictos criterios médicos o académicos, si tienes el dinero podrás comprarte una cama del mejor hospital (subvencionado) o comprar tu puesto de trabajo en alguna de las instituciones académicas subvencionadas.
Te explico la trampa para que la pruebes en casa:
- Crea dos modelos, uno público y otro privado
- Destina la mayor parte de tus recursos (legítimo beneficio incluido) al modelo privado
- Al mismo tiempo, ahoga el modelo público dejándolo sin fondos con los que pueda prestar unos servicios mínimos de calidad
- Espera un tiempo y tendrás:
- Un modelo público insolvente e ineficaz, pagado por todos
- Un modelo privado (legítimo beneficio incluido) solvente e eficaz, donde
- La mayor parte la pagamos todos
- El resto lo ponen los que lo disfrutan con cuotas voluntarias, recibos imprevistos, servicios incluidos en la factura, etc.
- Critica a los funcionarios del modelo público porque son unos privilegiados y maleantes, y que eso justifica que les recortes aún más y que destines los fondos al modelo privado
- Espera hasta que el clamor popular haga efecto y todos al unísono aplaudan la iniciativa
- A los que critiquen tu comportamiento táchalos de desleales, derrochadores, rojos y huelguistas políticos
- Vuelve a empezar el proceso hasta que sólo quede un modelo: el privado
O dicho de otra forma: Estaré encantado de ver lo buena que es la gestión privada de la educación cuando en un colegio del Opus Dei haya mayoría de niños inmigrantes y gitanos que no hablen ni papa de español, y el colegio siga ofreciendo los mismos niveles de excelencia que ahora.
Al mismo tiempo, me tragaré mis palabras cuando mi cobertura médica privada tenga cubierta la mitad (solo la mitad) de todos los tratamientos oncológicos, quirúrgicos, exploraciones y consultas sin que tenga que poner un sólo céntimo adicional a mi prima anual.
Hasta entonces, bienvenidas nuestras denostadas sanidad y educación públicas, y mi apuesta decidida por ellas.
4. Porque las pensiones no se tocan. Punto.
Bajo el término capitalización de los sistemas de previsión, que empezarás a escuchar si Rubalcaba no gana las elecciones, se esconde pegar uno de los mayores pelotazos económicos de la historia de este país: Meter la mano en la caja de las pensiones.
Te dirán que los socialistas hemos quebrado la Seguridad Social, que hemos dilapidado los ahorros de años, pero la realidad es que el Gobierno del PSOE ha dejado 64.000 millones de euros ahorrados en la caja, y eso es mucho dinero para jugar en bolsa.
Más de lo mismo: que los sistemas privados son más eficaces, son más rentables, están mejor gestionados, etc.. Lo que no te cuentan es que los planes de pensiones privados pierden (y han perdido) dinero. y con frecuencia mucho más que los públicos por una sencilla razón: porque quien juega con ellos quiere sacarles la máxima rentabilidad, y por ese motivo asumirá más riesgos. Este es otro ejemplo real sobre cómo la gestión privada no es mejor que la pública.
¿Y cuando eso ocurra que pasará? ¿Acudirás al BBVA o al Santander a que te devuelvan lo perdido por tu plan de pensiones? ¿Podrán el Santander y el BBVA subir la cuota a sus clientes para cubrir las deudas sin evitar una estampida de pensionistas? Mejor aún, ¿Que pasará cuando hayas agotado todo lo que has ido depositando durante tu vida laboral y llegues a los 80 años en pleno estado de forma? ¿Te pagarán más de lo que has ahorrado?
Sólo hay una instutición capaz de adoptar todas esas medidas, y es Papá Estado. Todos los sistemas de previsión te devuelven lo que has invertido con un mínimo de rentabilidad, y los que no lo hacen es porque son sistemas piramidales legales: Los ingresos de los trabajadores de hoy pagan las pensiones de los que un día fueron trabajadores y hoy son pensionistas, y así continuamos la rueda.
Por ese motivo, sólo el Estado puede subir la tasa a los trabajadores de hoy para pagar las pensiones de hoy. Y sólo el Estado lo podrá hacer mañana. ¿No crees que cuando se trata de ahorrar, mejor él que nadie?
Con el PSOE en el Gobierno esta es una cuestión que ni se plantea. Algún flirteo con el mercado privado posiblemente se haga, no seré yo quien lo niegue. Pero su estructura principal y su filosofía seguirán siendo públicas.
5. Por último, porque son los únicos que han dicho públicamente lo que van a hacer
Una de las cosas que más me llama la atención es que hay una gran parte de la población indecisa que tiene pensado votar otras alternativas para castigar al PSOE, cuando lo cierto es que el PSOE es el único que verdaderamente se ha mojado con alternativas.
Y es que a perro flaco todo son pulgas, así que la realidad nos dice que si nadie les pregunta, tampoco harán ningún esfuerzo por explicarse.
Por ese motivo, por honestidad, tengo pensado votar socialista. Rubalcaba ha salido a la palestra y ha dicho: «Hemos cometido errores, pero estas son nuestras propuestas». No lo tienen fácil, pero al menos quieren decirle a la gente cual es su programa.
Sin ambigüedades medidas al decir una cosa y al mismo tiempo la contraria. Entrando en el terreno de la concreción para que la gente sepa a qué atenerse los próximos cuatro años.
Te recomiendo que al menos hagas el ejercicio de preguntar al resto de cantidatos y partidos cuales son los detalles de su programa y esperar una respuesta concreta.
Estoy convencido de que acabarás votando lo mismo que yo.